lunes, 2 de enero de 2023

Isabel Díaz Ayuso “compra” a los medios de comunicación antes de las elecciones

Las estrategias electorales van necesariamente de la mano de altavoces mediáticos, focos que iluminan y deslumbran a todo votante despistado para que vuelva al redil partidista, que no tanto ideológico, si es que alguna vez pensó en hacerlo. Pero la dinámica para mantener el poder que lleva utilizando el Partido Popular las última dos década está más que definida y controlada para cualquier eventualidad: pasta y fakenews a saco. Esta táctica, en un Estado medianamente honrado si es que eso existe, debería tener un pequeñísimo inconveniente y no es otro que la Justicia. Pero visto que "el que no llevó a Pablito Casado de la mano para que le aprobaran en cuatro meses lo que no pudo aprobar en cuatro años" está "afinando por detrás el asunto" parece un poco verosímil pensar en una red de seguridad para el ciudadano/consumidor de dicha información. Pero vamos al meollo en cuestión, aunque sea "muy burdo vamos con ello".

La Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid, ambos controlados por el Partido Popular, han destinado desde 2021 hasta la fecha más de 20 millones de euros en "financiar" a medios de comunicación para ensuciar y embarrar la información veraz por un lado y para difundir mentiras de adversarios políticos por otro. Ellos lo llaman "Publicidad institucional". De ellos, casi una cuarta parte fueron a parar a medios de comunicación reconocidos por su ideología de extrema derecha, como Periodista Digital, Libertad Digital u OK Diario. Incluso Estado de Alarma, el "canal televisivo" de Javier Negre, que últimamente se ha colado como "periodista" en las ruedas de prensa del Congreso de los Diputados. Diarios como ABC, El Mundo o La Razón también se llevan su buen pellizco. Hasta 18 campañas de publicidad diferentes contrató la Comunidad de Madrid con el diario de Eduardo Inda. El montante total del gasto publicitario de la comunidad que preside Isabel Díaz Ayuso en OkDiario asciende a 2,8 millones de euros.

No sólo supone un blanqueamiento del destrozo sanitario, el genocidio en las residencias de ancianos o dar dinero público a dedo a hermanos y "conocidos". Se trata de mucho más. Estos encargos tienen el fin último de la televisión, el medio más consumido por los potenciales votantes, para que mientan, interrumpan o justifiquen cualquier barbaridad que cometan o defiendan los populares. Todo ello envuelto en la protección de los dos grandes conglomerados de la televisión y la radio; Atresmedia y Mediaset. Un endiablado caldo de cultivo que no supone otra cosa que un constante golpe de Estado mediático que victimizan tras la supuesta libertad de expresión.

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